29-3-02 Viernes.
Hoy he disfrutado de un maravilloso encuentro con una puta. Era muy hermosa, alta, guapa, de pelo negro, como ala de cuervo, y unos pechos donde un hombre podría morir de placer. Su estrecha cintura desembocaba, de forma incomprensible, en unas contundentes caderas, que generaban deseo solo por intuirlas.
No me he portado demasiado bien. Tenía en día oscuro. Por eso he utilizado su culo como vibrador, algo que me ha resultado especialmente agradable, pues notaba como ella estaba sufriendo ante mis empujones, dolida por mi acción y por la vida a partes iguales.
No obstante, ha sido muy profesional, tanto que luego le he dado un suplemento por el placer extra que me produjeron sus pequeñas muecas de dolor ante mi terrible actuación. Creo que es enormemente agradable poder abusar de una mujer por dinero, es uno de los placeres mas profundos y dulces, pues mezcla el sexo, con su excitación y su fuerza, con la dominación, la posesión.
Este pensamiento me está dando vueltas en la cabeza una y otra vez. Soy consciente de mi desequilibrio, de mi falta de sensibilidad, pero no soy diferente al resto de los "normales", ni siquiera puedo ser diferente, aunque daría todo lo que tengo para conseguirlo.
Lo malo es que mi alma la perdí hace miles de años, cuando todavía había esperanza, y no me di cuenta de lo poco que estaba recibiendo a cambio. Pero no me debo quejar; soy lo que siempre he querido ser, un humano sin alma, con la fuerza del odio clavada en un corazón muerto por la muerte.
Todo esto me recuerda mis día de Heavy, cuando la música era el centro de mi existencia y podía romper con mis cadenas y volver a ser un poco más feliz, necesito algo de eso, necesito ser yo mismo.